(Recorte
de la CNN)
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DENVER (CNN) -- Se trata de una de esas atracciones
para turistas que llaman mucho la atención porque parecen estar en un lugar inadecuado.
En Denver, Colorado, a unos 3.200 kilómetros de la
costa del Atlántico, se encuentra un museo que recuerda uno de los mayores desastres
marítimos: el hundimiento del crucero Titanic.
El museo fue el hogar de una de las más famosas
sobrevivientes de la tragedia, Molly Brown. "Molly Brown representa algo así como el
sueño americano", dijo Leigh Grinstead, director del museo. "Ella era una
muchacha pobre de clase trabajadora quien se casó muy bien. Le tocó un rico". A
fines del siglo pasado, los Brown se hicieron de una fortuna con oro descubierto en las
montañas de Colorado. En 1894, la familia se estableció en Denver. Molly Brown vivió
por temporadas en la residencia victoriana, hasta su muerte en 1932. La casa fue
restaurada en la década de 1970, y actualmente es uno de los destinos turísticos
favoritos de Denver.
El viaje épico
El viaje de Molly Brown a bordo del Titanic aseguró
su lugar en la historia. Si usted es uno de los millones que han visto la película
dirigida por James Cameron, posiblemente se acuerde de ella, ya que la interpretó la
actriz Kathy Bates.
El Titanic fue considerado el crucero más grande
del mundo, así como el más seguro. Pero en su viaje inaugural, en abril de 1912, en ruta
entre Europa y Estados Unidos, la nave chocó contra un iceberg. Horas después, ya se
había hundido en las frías aguas del Atlántico norte, llevándose con él a 1.500
pasajeros.
Molly Brown fue una de las 700 personas que
sobrevivió. "Ella se puso a cargo de su bote salvavidas, le enseñó a las mujeres a
remar para que se mantuvieran calientes", dijo Grinstead.
Y sus acciones heroicas continuaron en el barco de
rescate. "Cuando subió a bordo del Carpathia, sirvió de traductora a viudas y
huérfanos, y reunió dinero para ellos antes de siquiera atracar en Nueva York",
dijo Grinstead. "Luego testificó ante el Senado estadounidense sobre la reforma del
sistema marítimo", agregó.
Broadway y Hollywood le han hecho multitud de
tributos a Brown. Tammy Grimes estelarizó la versión teatral de la obra "The
Unsinkable Molly Brown" (La Insumergible Molly Brown), que llevó a la pantalla
Debbie Reynolds. Extrañamente, el nombre de esta heroína era Margaret Tobin Brown,
apodada Maggie. Resulta que a Molly nunca se le llamó así durante su vida.
También el Titanic ha sido muy recordado durante 85
años, pero quizá no tanto como en la cinta de Cameron. Con una inversión de más de 200
millones de dólares, se trata de la película más cara de la historia. "Se trata de
una historia humana y la gente nunca se cansa de eso", dijo Grinstead. La
atención que ha generado la película ha significado un buen negocio para el Museo Casa
Molly Brown.
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