Argentina, un siglo atrás

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Elogio de las avenidas de Buenos Aires


La Avenida de Mayo, hacia 1905

BUENOS AIRES, año 1900 (texto de la época, de autor desconocido).- A mediados del siglo pasado, Buenos Aires no tenía las calles anchas que hoy se llaman avenidas; pero ¿acaso a mediados del siglo pasado, con excepción de la ciudad de París, tenían avenidas las ciudades capitales de Europa?

Todas las vías anchas o avenidas de las ciudades alemanas, austríacas, italianas, francesas, españolas, inglesas y holandesas son modernas; y las muy pocas calles anchas que algunas de esas ciudades tenían ya hace cincuenta años, eran de muy corta extensión y de muy poca importancia, con una edificación que está muy lejos de poder compararse con la edificación moderna y lujosa de las avenidas de la metrópoli argentina.

Cuando al referirse a las avenidas de Buenos Aires sólo se nombra a la de Mayo, es ignorancia o faltando a la verdad a sabiendas; la avenida Callao, de uno a otro de sus extremos en toda su larga extensión, por su ancho, por su pavimento, por su alumbrado, por sus grandes y magníficos edificios, por la amplitud de sus aceras, por el lujo de sus comercios, por la concurrencia que la llena en las horas del día y primeras de la noche, por los automóviles y los carruajes particulares que la recorren, haría honor a cualquier capital de Europa.

La avenida Santa Fe, en la gran extensión que hay de Callao a la plaza Italia, está mejor pavimentada, mejor alumbrada, tiene más palacios, más casas de lujo, es más ancha y es más recta y la recorren mayor cantidad de vehículos, que cualquiera de las más renombradas avenidas de todas las ciudades de Italia y de todas las ciudades de España. La gran calle de Rivadavia, desde Callao hasta la plaza de Flores, ¿es o no una ancha y larga avenida? ¿hay o no en ella soberbios palacios y grandes y lujosísimas casas de comercio?


El Teatro Colón, uno de los más
grandes, bellos y lujosos del mundo

La calle de Belgrano, de Entre Ríos hasta donde llega su alumbrado eléctrico y su buen pavimento, con sus anchas aceras sombreadas por hermosos árboles, es otra avenida de la metrópoli, como lo es, asimismo, la avenida San Juan, y la avenida Córdoba en un largo poco más o menos igual al de las primeras nombradas.

Es otra amplia y larga avenida de nuestra gran capital la de Pueyrredón, que va desde Rivadavia hasta Las Heras, transformándose en una calle formada por construcciones modernas de tres y cuatro pisos, y con la ornamentación rica y artística, peculiar a las construcciones de las capitales argentinas; como es asimismo otra avenida amplia y formada por lujosos edificios, la avenida Las Heras, como lo es la avenida Quintana, y la avenida Alvear, llenas de palacios suntuosos.

Y son largas, anchas y hermosas avenidas la de Entre Ríos, que se prolonga desde el Palacio del Congreso hasta la avenida Caseros; y esta última nombrada, y la magnífica avenida Montes de Oca, la avenida Patricios, que se prolongan hasta los límites del municipio, por el lado Sud, que están en toda su extensión bien adoquinadas, bien alumbradas y bien adornadas sus aceras por líneas de hermosos árboles, y en las que desde el principiar al terminar el día, en todas las estaciones del año, se ve un grande y no interrumpido movimiento de vehículos de toda especie, incluyendo entre éstos a los tranvías eléctricos, que por dobles líneas las recorren con intervalos de muy pocos minutos, transportando millares y millares de pasajeros.

Y la gran avenida de Mayo, recta, limpia, llena de edificios a uno y otro lado, que en elevación y belleza arquitectónica, así como por su alumbrado y su pavimentación, iguala a la gran avenida de la Opera de París.

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Editada en Buenos Aires - Argentina