_______________________________________________________

Chalet del Dr. Pedro O.
Luro, en Mar del Plata |
BUENOS AIRES, año 1908 (texto de la época, de autor
desconocido).- Las suntuosas residencias que se han construido en esta ciudad han
de ganar inmensamente, sin duda, cuando ya sea un hecho y esté terminada la
pavimentación con buen adoquín del boulevard Marítimo y demás calles principales del
balneario.
Es sensible que todo esté en Mar del Plata librado a la acción
de los particulares; es triste reconocer que los municipios poco o nada han hecho, pues
cuando algún espíritu emprendedor expuso iniciativas, halló resistencia que fue
imposible vencer.
Es igualmente triste recordar que los gobiernos provinciales
tampoco han hecho nada en bien de la localidad. Mar del Plata es exponente, como lo hemos
dicho repetidas veces en estas páginas, de la riqueza argentina, al mismo tiempo uno de
los principales centros de población de la provincia y al fin de cuentas, orgullo de
todos los argentinos.
Sin embargo, las autoridades nacionales, provinciales y locales
lo han tenido en constante abandono.
Sólo últimamente y merced a las iniciativas particulares como
siempre, muy bien secundadas por el doctor Pedro O. Luro en el Parlamento, se ha dejado
sentir la acción oficial en bien de las futuras obras de salubridad.

Iglesia de Mar del Plata, hoy catedral
|
Mar del Plata no comenzó a tomar contornos definidos de gran
balneario hasta hace unos veinte años. Tanto la obra de su ilustre fundador, don Patricio
Peralta Ramos, como la de ese gran espíritu que se llamó don Pedro Luro, entró de lleno
en la senda del progreso cuando nuevos y vigorosos brazos, que no estaban agotados por
tantos años de ruda labor, pudieron encarrilarla en la vía de esplendorosos destinos.
Uno de estos pioneers fue el doctor José Luro que,
haciendo honor a la energía y perseverancia de su raza, ideó y llevó a la práctica la
formación de un gran hotel que por sus cualidades atrajera a las personas pudientes de la
capital.
Hoy se alza majestuosa, y como vívida y sugerente demostración
de lo que pueden las valientes energías de los hombres emprendedores, la enorme masa de
los varios edificios que forman el Bristol Hotel.
_______________________________________________________
|