Argentina, un siglo atrás

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Educación y cultura (segunda nota)

El sueño de una patria culta


Patronato de la Infancia

BUENOS AIRES, año 1908 (texto de la época, de autor desconocido).- Si lo que hemos hecho y tenemos es mucho, con relación al tiempo de vida que como nación soberana tiene nuestra patria y al número de sus habitantes, es poco comparado con lo que nos preparamos a hacer y haremos, en pro de la educación común y de la instrucción y cultura de la juventud de todas las clases sociales.

Para escuelas primarias, para escuelas normales, para colegios superiores, para universidades, para museos, para todo cuanto educa y enseña, se van a construir palacios más grandes y suntuosos que los que ya podemos mostrar satisfechos y con el noble orgullo que engendra el amor a la patria.

En concurso universal, uno de los más afamados arquitectos de Alemania, ha conquistado el derecho de construir en vastísimo terreno y con la suma de dinero que requiera su construcción, un palacio para la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la Capital. Y ese palacio que será entre sus similares uno de los mejores del mundo, contendrá todo cuanto menester sea para que la enseñanza de las profesiones que tienen por base fundamental las ciencias exactas, sea completa y en todo acabada.


Escuela Presidente Roca


Escuela Industrial de la Nación

Para conmemorar el centenario se ha decretado y se van a erigir en varias capitales de provincia, edificios monumentales para escuelas públicas; y un representante del pueblo, interpretando la voluntad de éste, ha presentado al Congreso de la Nación un proyecto de ley ordenando se construyan donde más el aumento de la población lo requiera, quinientos nuevos edificios para escuelas y todos cuantos necesarios sean para lograr que a la República Argentina, ninguna otra nación del mundo la supere en lo que a educación y cultura se refiera; y nuestra voluntad se cumplirá porque los argentinos somos ricos, muy ricos; y queremos ser cultos, muy cultos.

  El mobiliario y todos los útiles de enseñanza que los variados programas exigen, corresponden de todo en todo a la magnificencia de las casas que lo contienen; bancas para los alumnos, globos y mapas, y en una palabra, todo cuanto la pedagogía moderna ha inventado y utiliza para iluminar la mente y ennoblecer los sentimientos del corazón del niño, desde el cristal que descompone la luz hasta el aparato cinematográfico, que le hace ver desde su mismo pupitre las maravillas del Universo y las portentosas creaciones de los hombres, de todos los tiempos y de todos los pueblos.

Y los programas de enseñanza y los libros textos de instrucción, los que exámenes detenidos de ilustres pedagogos y la práctica experimental no sólo muestra, sino que también hechas en los países que más adelante van en materias educacionales, tales como Estados Unidos de Norte América, Suiza, Alemania, Inglaterra y Francia, son los que han sido adoptados y se usan en todas nuestras escuelas y colegios.


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Editada en Buenos Aires - Argentina