
Embarcadero en el puerto de la Capital

Dique Número 2, del puerto de
Buenos Aires
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Cartero de Correos y
Telégrafos
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BUENOS AIRES, año 1908.- Si las
distancias en nuestra patria son grandes, también son grandes los trabajos en ella
realizados, para que en toda su inmensa superficie se muestren las maravillas del progreso
y la civilización.
A centenares de establecimientos
agrícola-pastoriles va, no sólo el hilo que lleva el pensamiento, sino también el hilo
que lleva la palabra hablada, desde las grandes ciudades, de las que los propietarios
pueden a cada instante comunicarse con sus administradores.
Pueden también enviarse sumas de dinero de unos a
otros puntos de la República, por medio de giros postales o de giros telegráficos.
En los vapores que navegan en nuestros ríos y
nuestros mares, como en los trenes de los ferrocarriles, van estafeteros ambulantes
encargados de recibir y entregar la correspondencia en los puertos y estaciones en que
paran. Y en millares de buzones distribuidos en las ciudades, en los pueblos y hasta en
los campos, se pueden depositar las cartas y los impresos que se quieran remitir a
cualquier domicilio de la república o del extranjero. Conviene también que en este
particular, quede comprobado lo que acabamos de afirmar, por la palabra oficial del
presidente de la República, quien acaba de decir a los representantes de los Estados y de
los pueblos de la Nación, lo que sigue:
"En la administración de correos y telégrafos
repercuten naturalmente las expansiones del progreso general, y así, el movimiento de
correspondencia del año transcurrido, supera al anterior en 86 millones de piezas, sobre
un total de 705 millones; las encomiendas postales internas, suman 2.020.000; y las
internacionales 200.000; los valores declarados han ascendido a cerca de 4.000.000 de
pesos moneda nacional, en 25.320 piezas de servicio interno -los valores declarados en el
servicio internacional llegan a 15.500.000 francos en 47.000 piezas; el servicio de giros
postales internos y externos, abonados y emitidos, ascienden a 20 millones de pesos papel,
y 500.000 pesos oro.
"Los aumentos que preceden en este importante
servicio público, demuestran el grado a que ha llegado la organización de sus oficinas:
en 1907 en Correo cumplió sus funciones con 2.138 oficinas; este número ha sido elevado
a 2.377 en 1908, lo que representa 239 oficinas más en favor de este último año.
"En cuanto a las líneas de transporte,
ascienden hoy a 459, es decir, 61 servicios nuevos sobre el año anterior. La extensión
de nuestra red telegráfica es de 25.440 kilómetros, con un desarrollo de conductores de
58.809 kilómetros, y han circulado por dicha red 10.840.998 despachos telegráficos. Se
han construido 385 kilómetros de líneas telegráficas en diversas zonas, cuyo adelanto
requería imperiosamente los beneficios de este servicio. En otras líneas se ha aumentado
en 841 kilómetros el desarrollo de los conductores.


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Coche comedor
del Ferrocarril
del Sud, Oficinas
administrativas
del Ferrocarril
Central Argentino,
y un mensajero
de la época
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"El capítulo de la renta general es muy
halagador, porque revela visiblemente los adelantos de la institución. En efecto, en
1907, la recaudación fue de 9.808.712,88 pesos moneda nacional; y como el presupuesto de
gastos del mismo año ascendía a 11.579.120 pesos moneda nacional, hubo un déficit de
1.770.408 pesos moneda nacional. En el año transcurrido de 1908, la renta aumentó en
pesos 1.150.278,08 sobre la renta del año precedente, reduciéndose entonces el déficit
anterior a la suma de pesos 864.330,04 moneda nacional.
"La comparación de estas cifras de gastos e
ingresos permite augurar que estos servicios se costearán por sí mismos en breve tiempo;
y esa prosperidad facilitará la realización de mi propósito de ampliación y
perfeccionamiento de los servicios postales y telegráficos, teniendo en cuenta que son
ellos más que fuentes de recursos para el erario, poderosos auxiliares del progreso
nacional. La tarifa de correspondencia para el exterior ha sido rebajada, tanto para la
correspondencia ordinaria como para el derecho de certificado, de 0.15 a 0.12 centavos
moneda nacional, dando así cumplimiento a las disposiciones de la Convención Postal de
Berna, a la que hemos adherido.
"Las necesidades de facilitar la comunicación
telegráfica con el extranjero, ha constituido y constituye sin duda alguna, el problema
postal de más vital importancia que ha preocupado en diferentes épocas al gobierno; su
solución interesa no sólo al comercio en general y al servicio público, sino que afecta
intereses primordiales del Estado, que reclama el establecimiento de una vía directa
destinada a asegurar e independizar sus comunicaciones exteriores. Un fin idéntico ha
inducido a las principales naciones a no omitir esfuerzo alguno en pro de su realización.
Inglaterra, Dinamarca, Francia, España, Alemania, Suecia, Rusia e Italia en Europa, y los
Estados Unidos y el Brasil en América, lo han llevado a cabo en forma que permite
apreciar la importancia que se atribuye y el cuidado que se consagra, al establecimiento y
mejora de las comunicaciones submarinas.
"Este propósito es para la República
Argentina tanto más indispensable, cuanto que la Convención Telegráfica de San
Petersburgo ha la que el país se ha adherido, faculta a los gobiernos para suspender el
servicio telegráfico internacional por un tiempo indeterminado, si lo juzga necesario,
sea de manera general, sea solamente sobre ciertas líneas. Esta cláusula deja a voluntad
de las naciones vecinas nuestra comunicación telegráfica con el extranjeros, y si ellas
fueran interrumpidas, causarían grandes perjuicios al país, que puede verse así aislado
en sus comunicaciones exteriores.
"Se explica por esto, que la realización de
esta vía directa haya sido preocupación constante del Gobierno Nacional, desde hace más
de veinte años, llegándose a suscribir un contrato en que la Nación garantiza el 5 por
ciento de interés sobre un capital de 55 millones de francos.
"Últimamente, ante la necesidad cada día
mayor de independizar nuestras comunicaciones exteriores, la administración de Correos
inició al respecto nuevas gestiones, las que felizmente han conducido a la celebración
de un contrato que permitirá a la República disponer de cable directo a Europa sin
desembolso alguno. Oportunamente tendré el honor de remitir a la consideración de V. E.
el contrato referido, confiado en que él ha de merecer vuestra sanción. Desde luego
puedo adelantaros, que si este pensamiento se realiza, dispondremos de un circuito de
cables de la más alta importancia, y habremos asegurado así nuestras comunicaciones con
el resto del mundo de una manera estable y permanente." |