Desde la incertidumbre
© Carlos
Alberto Estévez
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Asumir la biodegradabilidad de nuestros
conocimientos resulta esencial para reformular continuamente el propio pensamiento. No
podemos aferrarnos a un discurso, por bueno que haya sido, si ya no tiene relación con la
realidad. Un estado de interpelación permanente nos ayudará a renegar de los esquemas
mentales que nos tienen prisioneros.
Es imposible seguir formando a los hombres y mujeres
de esta época con los modelos del siglo XIX; ni siquiera con los de mediados del siglo
XX.
Con estos argumentos, Ezequiel Ander-Egg pregona que
frente a la globalización, interdependencia y carácter mundial de los conflictos
actuales, educar a los chicos y a los adolescentes para vivir en el siglo XXI supone
"aprender a pensar y a vivir en la era planetaria".
En resumen, propone desarrollar la capacidad de
distinguir la diversidad o, dicho con sus propias palabras, emprender ya mismo el
tránsito "del paradigma de la simplicidad al paradigma de la complejidad".
Si recurrimos a las aplicaciones pedagógicas
prácticas, estas nociones nos resultan más accesibles. "Hace falta pasar de una
concepción plana del aprendizaje (mera acumulación de información, habilidades y
competencias), a una concepción esférica, que incluye, además, el desarrollo de la
sensibilidad y de los afectos, la motivación (amor por lo que se aprende), las actitudes,
los valores, las conductas y los modos de ser y de hacer", dice Ander-Egg.
Éste concibe al docente como creador de un entorno
afectivo que funcione como soporte emocional para el aprendizaje.
El secreto esencial sería volver a poner en marcha
-o hacer que no se detenga- la mutua potenciación entre cognición y la motivación para
alcanzar lo que él llama (a despecho de más de 40 años vividos en España) love
of learning, que resulta algo así como la clave, el principio fundamental
para aprender y también la necesaria garantía para la salud mental del individuo.
"En nuestro sistema educativo hay demasiado
texto sin contexto", dice el experto, para aclarar en seguida que, si bien es
importante leer y pensar en los libros, en igual o mayor proporción lo es pensar la
existencia, la realidad propia, para adquirir luego la capacidad vital de asumirla y de
transformarla.
Ander-Egg es doctor en ciencias políticas, en
ciencias económicas y en sociología. Además, realizó posgrados en planificación
social y económica.
Argentino, radicado en España, participa en la
dirección del Instituto de Ciencias Sociales Aplicadas (ICSA), una consultora
internacional dedicada especialmente al campo de la política social.
Por su responsabilidad como asesor de planificación
para las Naciones Unidas, recorre numerosos países de América y de Europa organizando y
supervisando planes de desarrollo comunitarios y pedagógicos.
"Hay que inventar un futuro que no sea más de
lo mismo, de lo que hoy es el presente" -sostiene-, para seguir con un desarrollo
analítico de lo que supone aquel "pensar y vivir en la era planetaria":
Ejercitar la reflexión sobre un mundo de
complejidad creciente y de comprensión retardada.
Aprender a analizar la propia realidad. "Hay
demasiado texto sin contexto; ello produce papagayos culturales, pero no personas capaces
de transformar su mundo".
Desarrollar una capacidad de abordaje sistémico de
la realidad que permita asumir la unidad, multiplicidad, totalidad, diversidad y
complejidad.
Saber pensar desde la incertidumbre y la perplejidad
en una interpelación permanente, capaz de asumir la biodegradabilidad de los
conocimientos y la actitud de apertura para reformular permanentemente su propio
pensamiento.
No aferrarse a discursos que ya no tienen que ver
con la realidad.
Más de 90 publicaciones certifican su calidad y
vocación de escritor y su contribución constante al mejoramiento social y a la
renovación pedagógica, a la que dedica sus mejores esfuerzos, ocupado en la
construcción de un futuro mejor a través de la educación.
"En todos los órdenes de la vida -reflexiona-
es preferible hacer un aporte positivo, por pequeño que sea, antes que no hacer nada por
querer cambiarlo todo".
En definitiva, Ander-Egg sostiene que lo que ha de
ocurrir en el porvenir no es inevitable y que nosotros tenemos que asumir el desafío de
hacerlo mejor, aun en la incertidumbre de lo que nos espera.
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