Contenido:
1.- Introducción
2.- El trabajo docente
3.- Malestar docente y
descanso
4.- Enfermedades más
comunes
5.- Conclusión
1.- Introducción
Toda persona sabe
lo que es una enfermedad, bien sea por propia experiencia o por experiencia ajena, sin
embargo el concepto de salud aunque a primera vista parece sencillo de entender no es tan
fácil de definir. Durante mucho tiempo se vino considerando el concepto de salud como
ausencia de enfermedad o de invalidez, pero esta definición no resulta del todo válida
ya que exige trazar una línea divisoria entre lo que se considera saludable y lo que se
etiqueta como enfermo, y esto no es siempre posible.
La definición que en 1946 dio la Organización Mundial de la Salud sobre
el concepto de salud es la siguiente: El
estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de
afecciones o enfermedades.
Más tarde, en 1976, el X Congreso de Médicos y Psicólogos de Lengua
Catalana matizó la definición de forma siguiente: La
salud del ser humano es aquella manera de vivir que es autónoma, solidaria y gozosa.
Ambas definiciones han sido catalogadas de utópicas, cosa que no puede
negarse. Sin embargo cuando la utopía no es una simple evasión, y este no es el caso,
tiene la función de motivar y orientar los cambios en las formas de vida personales y
sociales para hacerlas cada vez más saludables.
Se puede objetar también que la idea de una persona disfrutando
plenamente de bienestar físico, psíquico y social puede ser irreal si no se tiene en
cuenta que estas dimensiones del bienestar humano no son estáticas sino que se hallan en
permanente evolución.
Existe una matización interesante acerca del concepto de
salud-enfermedad. Una persona afectada de una dolencia determinada sufre un padecimiento y
una limitación en consonancia con esa dolencia. Sin embargo, especialmente en el caso de
algunas de carácter crónico, las personas afectadas pueden hallar un equilibrio entre
las limitaciones a las que se ven sometidas y las posibilidades de desarrollar actividades
que, en muchos casos, pueden acercarlas a la normalidad. Podemos hablar así
de personas enfermas desde el punto de vista biológico y a la vez sanas desde el punto de
vista de su adaptación social.
La salud y la enfermedad no deben entonces considerarse en términos
absolutos sino relativos. Tampoco son fenómenos estáticos sino dinámicos, tanto desde
el punto de vista individual como social ya que se hallan en permanente evolución.
Los diferentes estudios que en todas las ciencias se han llevado a cabo
acerca de las relaciones entre el individuo y su medio han dado lugar a nuevos enfoques
explicativos de la regulación del bienestar físico y psíquico de las personas. Las
teorías que se utilizan para buscar las causas de las enfermedades han ido cambiando con
el tiempo.
La noción actual de salud integra los niveles individual, social y
ambiental. Hoy en día se tienen muy en cuanta los factores de riesgo en relación con las
condiciones socioambientales: la higiene, el tipo de vivienda, la alimentación, el
trabajo, así como otros factores característicos de nuestra sociedad actual: el
desempleo, el stress, la pobreza, la contaminación, el ruido, etc.
El medio socioambiental y los cambios que en él se experimentan, ya sean
estos bruscos o paulatinos, son interiorizados por las personas de tal manera que pueden
llegar a configurar algunos aspectos importantes de su estilo de vida, su carácter, sus
preferencias, etc. Sin embargo, el medio socioambiental no es un factor determinante del
desarrollo de las personas. Desde una perspectiva evolutiva e interaccionista se considera
que toda persona dispone de sus propios mecanismos cognoscitivos y sociales con los actúa
sobre el medio.
Las personas, por consiguiente, son entes activos que no sólo se hallan
influidas por su ambiente sino que ellas mismas, de forma individual y colectiva, van
configurando un ambiente propio que, a su vez, les influye. De aquí la importancia de la
inclusión de la Educación para la Salud en la formación docente como hace referencia la
Conferencia Europea celebrada en Dublín en febrero de 1990.
El slogan La prevención es el mejor remedio debe hacerse
realidad en las aulas y en las escuelas. No se trata de ampliar contenidos conceptuales
sino de que todos desplieguen actitudes saludables relacionadas con ellos mismos y el
mundo que los rodea, tratando de mitigar el mensaje, no siempre coherente, de televisión,
publicidad, cine, etc., para evitar que afecten el equilibrio de aprender a
vivir.
La escuela debe ser promotora de salud. Si bien esta meta es ambiciosa,
sus resultados son valiosos para la comunidad toda. La escuela debe asumir la
responsabilidad de brindar a los integrantes de la Comunidad Educativa los medios para que
paulatinamente alcancen su autonomía. No se tratará de información sino de formación
de la persona racional, consciente, libre, responsable, con la capacidad de decidir,
elegir y querer. Para que esto sea posible hay que empezar por los maestros porque sólo
un docente sano puede transmitir la idea y concepción de salud a los alumnos y sus
familias.
Desde esta concepción del proceso salud-enfermedad como un fenómeno
dinámico histórica y socialmente determinado, nos ubicamos en la escuela y desde el
maestro para encontrar allí os nexos causales de sus enfermedades con el proceso de
trabajo.
En cada lugar de trabajo las personas enfrentan condiciones específicas.
La capacidad para procesarlas depende simultáneamente de los recursos y soportes a los
que puede recurrir como colectivo de trabajo y al conjunto de defensas y reservas con que
cuentan individualmente para vivir esa realidad, Al llegar el maestro al estado de fatiga
residual o bien a la instancia en que se produce una desorganización severa de su salud
mental o se instala alguna patología orgánica, se produce el ausentismo, la salida del
trabajo, la incapacidad e incluso el abandono de las tareas.
En el trabajo docente hemos considerado tres elementos constitutivos: el
lugar de trabajo, la complejidad de la tarea y la responsabilidad y la suma de presiones
de esta.. Ellos hacen que las enfermedades más frecuentes entre los maestros sean los
problemas de la voz, la visión, las dolencias osteomusculares, el stress y el sufrimiento
psíquico. Todas las cargas laborales actúan simultáneamente sobre la corporeidad y la
psiquis del trabajador generando un proceso particular de desgaste, y si ellas no son
compensadas debidamente por el salario, el descanso, la satisfacción y la gratificación
en la tarea y, más aún, si estos elementos no están unidos a un acceso adecuado a
bienes y servicios y a una justa valoración social del trabajo realizado los maestros se
alejan del polo de la salud y se potencian los síntomas que desembocan en la enfermedad.
2.- El trabajo docente:
Las crisis de los docentes
son frecuentes, sobre todo a partir de los 35 años de edad. Las razones que se aducen en
la consulta médica son:
-
cansancio por la tarea
-
mala remuneración
-
desprestigio del rol
-
presión de directivos y de los
cambios curriculares
-
ingratitud de los jóvenes
-
limitación en el crecimiento
institucional
-
falta de reconocimiento y
valoración de su profesión en su propio medio familiar
En el aspecto eminentemente físico y a la luz del análisis de una encuesta nacional
realizada por CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República
Argentina) entre los maestros de todo el país surgen factores agravantes de la condición
sanitaria de los docentes ya que ella aparece un 52% que manifiesta estar de pie toda la
jornada, un 56,8% que está obligado a forzar la voz, un 27,2% que adopta posturas
incómodas, un 22,4% que se sienta en un mueble incómodo y un 16,6% que debe realizar
esfuerzos físicos.
Por otra parte al elevado nivel de autoexigencia propio de la tarea docente hay que
agregar el que impone el premio por presentismo, tal como lo demuestra el significativo
porcentaje de los maestros que concurren enfermos a trabajar (79,5%) con males como
stress, gastritis, lumbalgia, trastornos ginecológicos, etc. Entre los argumentos
expuestos por los docentes para esa asistencia en condiciones de salud adversas, durante
el transcurso de la encuesta, se encuentran:
-
porque la enfermedad no los obliga
a estar en cama (44,8%)
-
porque toma medicación para ir a
trabajar (22,8%)
-
porque no tiene fiebre (10,2%)
De estos datos podemos inferir la íntima relación entre las condiciones
institucionales que alojan a un docente y el devenir de sus procesos de salud. Según el
modo de inclusión del docente y su problemática, se podrá precipitar una crisis, o por
el contrario, se favorecerá la contención del docente que ya no da más.
Las escuelas se ordenan, según las mayores o menores alteraciones en la
salud de sus docentes, de la siguiente manera:
-
escuelas riesgosas
-
escuelas aceptables
-
escuelas adecuadas
Las patologías que aparecen en los docentes, según esta encuesta
nacional, varían en sus porcentajes de acuerdo a la escuela donde se desempeñen las
funciones.
PERFIL
PATOLÓGICO POR TIPOLOGÍA DE ESCUELA:
| Patología |
Esc. Adecuada |
Esc. Aceptable |
Esc. Riesgosa |
| Hipertensión |
12 |
11.9 |
10.4 |
| Enfermedad coronaria |
5.3 |
1.1 |
2.2 |
| Stress |
21.3 |
29.6 |
32.6 |
| Lumbago |
18.7 |
15.9 |
27.4 |
| Gastritis |
32 |
20.7 |
22.2 |
| Neurosis o depresión |
13.3 |
7.8 |
14.1 |
| Várices |
29.3 |
34.8 |
42.2 |
| Resfríos frecuentes |
34.7 |
39.9 |
42.2 |
| Miopía o astigmatismo |
25.3 |
24.8 |
29.6 |
| Disfonía |
29.3 |
35.2 |
40 |
| Trastornos
ginecobstétricos |
14.7 |
17.4 |
31.1 |
Una de las mayores causas de presión sobre los docentes es la responsabilidad
sobre las personas y los bienes. Por las características del Código Civil argentino, de
más de cien años, el docente está siempre bajo sospecha y debe ser él quien demuestre
que no fue culpable ante cualquier circunstancia. Esta situación se agrava en momentos de
grandes carencias económicas y de aumento de la violencia social en la escuela y su
entorno. El estado de deterioro de los edificios escolares y la deficiente construcción
de las ampliaciones que se realizan hacen del
local escolar una zona peligrosa.
3.-Malestar docente y descanso:
La
expresión malestar docente es considerada como la más inclusiva para
describir los efectos permanentes de carácter negativo que afectan a la personalidad del
maestro como resultante de las condiciones psicosociales en que se ejerce la función
pedagógica de enseñar. Este término antes mencionado es el que ha podido nombrar el
complejo proceso en el cual los docentes han ido expresando sus marcas subjetivas y
corporales producidas en un proceso laboral soportado a costa de un importante desgaste y
sufrimiento.
El trabajo, según Miguel Matraj, ha devenido en una necesidad de sentirse útil y
creativo para estar psicológicamente bien. Un sujeto se valora en forma positiva cuando
realiza tareas valiosas, reconocidas por otros. Sin embargo, según la encuesta realizada
por CTERA uno de cada cuatro maestros piensa que su trabajo no contribuye a su desarrollo
y de otras respuestas puede inferirse que hay sentimientos de frustración y de
descalificación creciente debido a los condicionamientos que sufre.
La jornada laboral docente, sumando el trabajo en la escuela y el que se realiza en
la casa más el trabajo doméstico, se hace interminable y los descansos o pausas a tener
en cuenta en todo proceso de trabajo son muy escasos y no considerados.
En la actualidad, fuera del horario de trabajo hay que agregar una intensa
actividad de capacitación obligatoria y voluntaria, que es relevante para permanecer en
el sistema e incrementar el puntaje de méritos para la estabilidad laboral. Es importante
señalar que esta actividad debería llevarse a cabo en servicio y con
relevamiento de tareas para que los docentes pudieran concentrar sus esfuerzos en ella y
así rendir los frutos esperados.
4.-Enfermedades más comunes:
a) Afecciones de
la voz:
La sociedad en que vivimos en su constante y raudo andar no se detiene a pensar en
el ser humano como persona, con sus inquietudes y necesidades, debiendo este adaptarse
permanentemente a las distintas situaciones que se le presentan o se le imponen, con la
capacidad y defensa que se supone debe tener. Lamentablemente no siempre es así, lo que
crea desajustes, desequilibrios y deterioro de la salud
física y mental que no encuentran, a veces, las soluciones deseadas.
La voz profesional del docente ha sido motivo de estudio e investigación desde
hace muchos años. Para aquellos que participan de la profilaxis y terapia de la voz del
docente este tema se ha convertido en una preocupación permanente. Se llega a pensar
cuál es la razón por la cual la problemática de la voz continúa sin solución
favorable en muchos casos y, lo que es más lamentable, discapacitando profesional,
física y psíquicamente, al maestro que la padece.
El verbalismo constituye uno de los obstáculos más serios de la escuela
tradicional, donde la exposición del profesor reemplaza otro tipo de experiencias. La
imagen de este tipo de escuela es la de un docente que habla con sus alumnos escuchando.
Así se llegan a generar situaciones conflictivas que favorecen la estructura de una mala
calidad de vida vocal por ser la voz vía de expresión y sentimientos que sirve de marco
al contenido intelectual.
La voz de un docente, más allá de su posibilidad individual, se transforma en un
fenómeno de proyección social, su trascendencia en los alumnos así lo confirma.. A
través de su voz transmite contenidos en su mensaje y además se convierte en modelo de
musicalidad, de ritmo, entonación, de resonancia, elementos con los que el alumno se
beneficia cuando estas características son el producto de una óptima funcionalidad
vocal.
La voz es la expresión de la personalidad y en ella se pone en juego la carga
afectiva de un individuo. Si algo ocurre con la voz a ese individuo algo le pasa.
Merecen ser considerados con detenimiento los factores de índole psicológica que
emergen del mecanismo vocal inadecuado, que crean tensiones en el aparato fonador con la
posibilidad de la aparición de una patología orgánica. Además, puede suceder que un
trastorno de la voz en el docente genere problemas de inseguridad y temores que pueden
incidir en su conducta. El docente acumula una serie de problemas psicológicos y en su
incapacidad para resolverlos los vuelca en su actividad ya sea con nerviosismo o con
impulsividad, gritando y a través de su voz se transforma en un elemento de agresión
constante fabricando angustia, temor e inseguridad, o con abulia, timidz o retraimiento,
incapaz de infundir respeto volcando en el alumnado su propia inseguridad. Ningún
proyecto docente puede llegar a cumplir plenamente su objetivo cuando está presionado de
tanta carga emocional no canalizada.
En el transcurso de la actividad docente un maestro puede entrar en una
problemática sin darse cuenta y toma conciencia de ella cuando esta ya tiene
características de limitación y, en el peor de los casos, sin solución de retorno. Se
hace preciso, entonces, revisar criterios y desarrollar programas preventivos de difusión
masiva cuyos resultados tiendan a una efectiva protección de la voz del docente que, por
la profesión elegida, pasa a integrar la categoría de profesionales de la voz con el
compromiso y la responsabilidad que ello implica.
b) Stress:
Trabajar
pensionado ya sea por condiciones ambientales deficientes, mala ventilación, poca luz,
etc., pueden ser factores negativos a considerar en el desarrollo de la tarea docente
tanto como el factor de tener un grado muy numeroso que requiere de un gran esfuerzo para
enseñar de manera personalizada.
Las presiones propias de la institución o el traslado a las apuradas de un lugar
de trabajo a otro, cosa muy frecuente en la docencia, exigen al organismo esfuerzos
mayores para mantener la atención y el nivel intelectual necesarios para cumplir con la
tarea y la fatiga tiene múltiples consecuencias a nivel físico y psíquico.
La consecuencia de este stress prolongado puede derivar en diversas dolencias
psicosomáticas siendo las más frecuentes las que afectan al sistema respiratorio y
digestivo, por eso en la docencia son comunes las gastritis, úlceras y espasmos
bronquiales entre otras.
c) Enfermedades
circulatorias:
Los docentes
están expuestos especialmente a las várices o dilataciones venosas que resultan de la
mala circulación de retorno. Frente a ello lo primero que aparece es la sensación de
piernas pesadas, edema (acumulación de líquido que, por insuficiencia venosa, no vuelve
a la circulación general con facilidad) y muchas veces junto a estos síntomas aparece
una pigmentación de la piel que la vuelve color ocre.
La dilatación venosa puede llegar a la formación de úlceras superficiales por
atrofia de la piel que se vuelven crónicas, profundizándose, aumentando el dolor y
llevando a quien las padece casi a la invalidez.
Esta dilatación venosa se agrava en personas con una predisposición a las
dilataciones venosas, generalmente hereditaria, ayudada por la bipedestación estática
durante tiempos prolongados o por permanecer sentados, con o sin apoyo, con las piernas
caídas.
La única prevención posible frente a estas afecciones es caminar y mantener una
buena postura, de allí que sea fundamental concienciar al docente para que preste
atención a los primeros síntomas y concurra a la consulta médica.
d) Trastornos de
la visión:
Un
maestro o profesor, ya sea por la cantidad de material que debe leer (libros,
correcciones, planillas, etc,) o por lo que debe escribir necesita una buena iluminación
y postura. El uso generalizado de los ordenadores personales hace que se agraven estos
factores. Enfermedades como la miopía, el astigmatismo o la presbicia se agravan si no se
utiliza la corrección óptica adecuada.
Es recomendable consultar al oftalmólogo periódicamente ya sea para detectar
estos problemas o para ajustar las correcciones utilizadas antes de que los trastornos se
agraven y las molestias crezcan.
e) Problemas
posturales:
-
Maestros de Educación Inicial
En este nivel educacional los niños son altamente demandantes y procuran para sí
la atención constante del docente. La mayor parte del tiempo este permanece de pie
generando ciáticas y lumbagos a través de posturas incorrectas. El dolor de espalda es
una constante en los docentes de niños pequeños.
- Maestros de Nivel Primario:
Hay una sintomatología característica del docente de grado: los dolores de cuello
y espalda.
Los maestros de Escuelas Primarias permanecen largas horas sentados mientras sus
alumnos trabajan o corrigiendo trabajos. Cuando están sentados en su escritorio la
asimetría de los hombros de la postura que adoptan produce tensiones en la espalda y
cuello. Por otra parte si la columna se arquea, inclina o torsiona en forma repetitiva da
lugar a la aparición de escoleosis estructurales o permanentes. La función discal de
distribuir y amortiguar las presiones que sufre la columna se pierde y deriva en procesos
inflamatorios o degenerativos que afectan a las regiones cervical, dorsal y lumbar.
Otro aspecto problemático que repite lo anterior es la constante inclinación
hacia los pupitres de los alumnos que suelen estar ubicados a la altura de su cintura
produciendo contracturas musculares crónicas, discopatías, etc.
La forma de revertir estas dolencias es, en caso de permanecer sentado, impartir
igual descarga en las nalgas, y parado evitar utilizar siempre el mismo lado o costado
para llegar a los alumnos de manera que la columna vertebral trabaje en forma alternada y
simétrica.
- Docentes de Nivel Secundario:
Aunque debido a la edad de sus alumnos este docente ya no está tan exigido
físicamente padece molestias características debido al prolongado tiempo que permanece
sentado ya sea durante las horas de clase o corrigiendo trabajos o avaluaciones. Adolece
de todas las actitudes cifosantes típicas de las tareas que se realizan en esta posición
que producen una acentuación de las curvaturas normales de la columna por lo cual las
presiones normales que absorbe y transmite cada disco invertebral se hacen descentradas lo
que da lugar a la evolución del proceso degenerativo.
Otra actitud característica es la permanencia de pie frente a los alumnos.
Desde el punto de vista mecánico el equilibrio general del cuerpo se organiza a
partir de la articulación de la cadera. En una postura normal la línea de gravedad cae
dentro de la base de sustentación. A medida que se desciende por la columna vertebral
cada unidad funcional sostiene un peso mayor y posee un valor intrínseco de equilibrio,
en términos de la carga que soporta y de sus propias características de deformación.
Sin embrago cuando el docente está parado suele descansar el peso de su propio cuerpo
sobre un mismo lado y de esa forma pensiona los mismos grupos musculares que afectan a la
zona lumbar, cadera, rodillas, etc.
Una manera de prevenir estas dolencias es la de desplazarse a los largo del salón
de clase o, en los casos en que el docente debe permanecer inmóvil frente al pizarrón,
alternar el peso corporal sobre uno o ambos pies sin sobreestimar las rodillas.
5.- Conclusiones:
La salud de los
docentes es importante no sólo por su rol profesional sino porque se entiende que la
salud ocupacional es parte de un circuito espiralado y recurrente en el que no puede
cuidar a otros si no sabe cuidar de sí mismo, y este cuidar de sí mismo es un aprendizaje que,
inevitablemente, incluye el bienestar de los demás.
Si bien el alumno es el eje y centro de la tarea educativa, el docente no es un
factor o un instrumento para llegar a un objetivo pedagógico. Como ser humano deberá ser
atendido en su persona y sostenido en su posibilidad de aprender como lo merece su alumno.
Los maestros han sido tratados con
sentimiento, ensalzados, defendidos, compadecidos, censurados y condenados. Son
generalmente mal pagos. Están sometidos a reglamentaciones que ningún otro ser humano
aceptaría. Tiene que satisfacer a los consejos escolares, a los inspectores y a los
directores. Tienen que cuidar meticulosamente la ropa, la dicción y los modales. Tienen
que parecer siempre dignos y no mostrarse jamás disconformes ni criticar a sus
superiores. Tienen que reflejar las opiniones políticas aprobadas de los buenos elementos
de la sociedad
Pero esos buenos maestros son buenos maestros no por el sistema
profesional por el que actúan sino a pesar de él
Leo Kanner
Psiquiatría infantil. 1935
Hoy, a más de setenta años de estas afirmaciones rescatamos la vigencia de lo
escrito por este notorio psiquiatra infantil. Así podremos darnos cuenta de la exigencia
de salud física y mental que se da por supuesta en la persona a la que denominamos
docente, pedagogo o maestro.
Permanentemente dentro de las exigencias mencionadas a las que son sometidos los
docentes se halla la de ser transmisor ante sus alumnos y sus grupos familiares de los
conceptos de salud y prevención, pero ¿es esto posible desde una persona descuidada por
el medio laboral que le exige pero no lo cuida, no lo protege?
Creemos que solo un docente sano puede cumplir con este aspecto de su misión
educadora. Si hasta ahora no existe ninguna acción preventiva o curativa de parte del
sistema laboral en el que se halla inmerso es posible que concientizando a las personas se
logren, por lo menos, conductas que lleven a la autoprotección y así se logre desterrar
de las escuelas muchas patologías que afectan el normal desarrollo del proceso de
enseñanza-aprendizaje.
Un docente sano es seguridad de continuidad en la formación de los niños y
adolescentes que tiene a su cargo. Es certeza de que cumplirá con su trabajo diario de
forma más amable, más feliz, mostrando a sus alumnos así que desarrollar una vocación
es una bendición de la vida y no una carga pesada casi imposible de sobrellevar. Esto
también es enseñar.
Bibliografía:
Martínez Deolidia,
Valle Iris y Kohen Jorge
Salud y trabajo docente. Tramas del malestar en la escuela
Ed. Kapelusz, Bs As, 1997
Esteve, José Manuel
El malestar docente
Ed. Paidós, Barcelona, 1994
Organización
Panamericana de la Salud
Revista Comunicación para la salud Nº 13
Escuelas promotoras de salud. Entornos saludables y mejor salud para las generaciones
futuras.
Washington, 1998
Corte de Cragno, Rafaela
Higiene vocal del futuro docente
Revista Fonoaudiológica, Bs As, 1996
__________________________________________
ADRIANA ISABEL LETTIERI
Profesora para la Enseñanza Primaria con intensificación en Psicopedagogía
Especialización en Educación de Adultos y Adolescentes
Especialización en Ciencias Sociales
Especialización en Mediación Preventiva del Comportamiento Adictivo
Técnico Superior en Conducción Educativa
Técnico Superior en Administración Escolar
Profesora del curso para docentes: "Profilaxis de la voz docente" |