¿Qué puedo hacer por mi hijo?
© Mariela
Vergara Panzeri
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Como padres, todos hemos experimentado algún
interés cuando pensamos en cómo manejar los problemas que están relacionados con la
escuela. 'Qué puedo hacer?
Ésta es una pregunta que todo padre puede y debe
enfrentar. Este artículo está diseñado para ayudar a padres, especialmente a padres de
niños que requieren una educación especial, que tienen que resolver problemas de y con
sus hijos en la escuela.
Identificar el problema
Escriba el problema como usted lo ve.
Verifique y clarifique la situación. Primero hay
que estar seguro de que allí hay un problema. Esto puede lograrse mejor a través del
contacto con la maestra. Recuerde que usted está buscando información. El objetivo
debería ser entender mejor el problema, no atacar a la escuela. Tenga una aproximación
amistosa. Escoja sus palabras cuidadosamente. Las palabras pueden provocar cambios si
ellas fortalecen la comunicación. Sea cuidadoso: con sus palabras puede también instalar
amplias barreras contra el cambio.
Evite suponer que los problemas de su hijo están
directamente relacionados con la maestra, la secretaria o el director de la escuela. Trate
de establecer una buena relación con la maestra.
Describa el problema académico, de conducta,
emocional, social que usted ve en su hijo. Los puntos de vista de la maestra pueden o no
corresponder con los suyos. Recoja toda la información que usted pueda de la maestra.
¿Ya se dieron pasos para hacer frente al problema? Si es así, ¿cuáles son?
Elimine todas las causas físicas del problema.
Esté seguro de que su hijo sea sometido a un examen físico completo. De esta forma usted
estará seguro de que ningún impedimento de vista, de oído o físico esté causando el
problema.
Una vez que usted ha acumulado los hechos a través
de estas fuentes, puede decidir si allí realmente hay un problema o varios problemas.
Priorícelos desde los más urgentes a los menos urgentes. Y ahora está listo para el
segundo paso.
Educarse a sí mismo
Conocer sus derechos.
Conocer cómo la dirección escolar está organizada
y administrada.
Conocer qué recursos están disponibles para usted,
preguntar y recibir información de profesionales.
Reconocer los valores personales que pueden empañar
su juicio.
Mire el trabajo escolar de su hijo. Observe al niño
en casa y en sus juegos. Pregúntele al niño, si es posible, sus sentimientos acerca del
colegio.
Revea lo ocurrido en otras escuelas y en otros
reportes o boletines.
Coleccione y ordene materiales para llevar a una
charla.
Si usted se ha preparado bien se sentirá más
confiado y tendrá una mayor probabilidad de establecer objetivos que puedan ser
alcanzados.
Es de mucha ayuda tener una copia por escrito de
cualquier pregunta que usted tenga, con un espacio adecuado para grabar los detalles
cuando se discute sobre ellos.
Establecer objetivos
Preste atención a los problemas priorizados que
usted ha escrito. Decida qué cosa tendrá que ser cambiada para resolver sus problemas.
En términos concretos, describa qué quiere usted como resultado final. Escriba sus
objetivos.
Los objetivos deberían:
Estar bien planeados.
Adecuarse a las circunstancias.
Ser consistentes con sus valores.
Conducir a la acción.
Educar a otros.
Ser realistas.
Establecer una charla padre-maestro
Sea amigable y positivo, confiable y confiado. Trate
de establecer una buena relación con la maestra. Una vez más, presente el problema como
usted lo ve en términos de conducta, de ribetes académicos, de socialización y
situaciones emocionales de su hijo. Sea confiado.
¿Qué significa ser confiado?
Una conducta confiada es directa, honesta y expresa
apropiadamente los sentimientos, opiniones, creencias. Un padre que actúa confiadamente
lucha por sus derechos sin infringir el derecho de los otros. Hace preguntas directas
cuando no entiende algo o necesita información. Respeta los derechos de los otros y desea
participar en el esfuerzo del equipo.
La gente no confiada es cuando permite que sus
derechos o los derechos de sus hijos sean violados o infringidos. Una persona está siendo
no confiada cuando sigue con planes que no entiende completamente, cuando habla tan
despacio que otros no pueden escucharla, cuando establece sus opiniones con
carácter tentativo. Por ejemplo, si un profesional sugiere un lugar que el padre sintió
que es inapropiado, el padre no confiado podría decir: "Bien, puede ser que no sea
tan buena idea, no sé... bueno, quizás podría estar bien".
Por otro lado, un padre agresivo demanda sus
derechos sin tener en cuenta los derechos de los demás. Trata de imponer sus propias
creencias y valores sobre otros, se comporta de una forma que insulta, culpa a otros.
¿Cómo puede ser confiado?
En el encuentro inicial, esté relajado y seguro.
Haga preguntas sobre términos, procedimientos o
detalles que usted no entiende.
Haga preguntas directas que usted piensa son
necesarias.
No tenga miedo de no estar de acuerdo. Si usted
tiene serias dudas, busque una segunda opinión.
Mencione a los otros en la reunión aquellas cosas
por las cuales usted está agradecido o que aprecia sus esfuerzos.
No se desanime. Sea paciente. Puede llevar tiempo.
Trabajando con la maestra
Dese cuenta de que las maestras no tienen todas las
respuestas. Educarse usted mismo y compartir sus ideas de una forma confiada será el
método más efectivo para encontrar una respuesta constructiva a su problema.
Sea agradable, no confronte, sea cortés.
Valore a la maestra en lo que ella está trabajando,
luego sugiera algo que podría ser mejorado o algo un poco más creativo.
Sea franco en discusiones acerca de lo concerniente
a su hijo. Trate de describir claramente lo que usted percibe como necesidades para su
hijo, su estilo de aprendizaje, madurez o inmadurez emocional, problemas con el apremio
del tiempo, perfeccionismo. Trate de dar una imagen cabal con ejemplos. Haga sugerencias
sobre cada una.
Comuníquele a la maestra que se sienta libre de
contactarlo a usted si algún problema surge.
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