Fútbol, voley, rugby y cientos de diferentes juegos con pelota se
practican en la actualidad. Pero... ¿sabían ustedes que los jóvenes de la antigüedad
también lo hacían?
Con algunas variantes, por supuesto, y sin tantas reglas, se divertían
igual que nosotros. Lo cierto es que hace varios millares de años, se jugaba ya a la
pelota en casi todas las ciudades de Yucatán; y exploraciones efectuadas en sus bosques
han dejado al descubierto grandes patios abiertos junto a los sagrados templos llenos de
jeroglíficos.
El rasgo peculiar de este juego primitivo era que la pelota no se arrojaba
con la mano, sino que se le daba con la cadera, alrededor de la que el jugador llevaba una
almohadilla protectora de cuero. En cada extremos del patio había un enorme disco de
piedra por el que debía pasar la pelota para ganar.
La habilidad y resistencia de aquellos jugadores era admirable, pues rara
vez un partido duraba menos de cuatro horas, si bien es cierto que tan fatigosos torneos
no se llevaban a cabo entre aficionados, sino que sus practicantes eran verdaderos
profesionales que se llamaban 'mollonqui' en azteca.
Los indios araucanos del sur de Chile juegan aún, al igual que sus
lejanísimos antepasados, a la chueca; juego que consiste en arrojar una pelota de madera
con un largo palo curvo en uno de sus extremos y hacerla pasar por determinadas líneas al
campo contrario. |