El árbol de Navidad
Mucho más que un
simple adorno
Si decidimos comprar un arbolito
es muy recomendable que sea natural y que sea escogido con sumo cuidado, ya que debemos
encontrar aquel que justamente nos pertenece, es muy seguro que él nos haya elegido a
nosotros.
Tiene que haber una
identificación con él, ya que estamos hablando de un ser de la Naturaleza que, al igual
que nosotros, tiene vida y misión que cumplir. Y nosotros le ayudaremos a que la cumpla.
Estamos llevando a un amigo a casa.
El arbolito de Navidad tiene
como función- en el lugar donde se encuentre- hacer de antena receptora de todas aquellas
energías y emociones positivas que se generan en el mundo.
Por ser parte directa de la
Naturaleza tiene la gran capacidad de atraer hacia él todo aquello que por naturaleza le
pertenezca. Aun cuando se piense que es agresiva, no es así: la Naturaleza por ley es
absolutamente positiva.
Para que nuestro arbolito sea
capaz de generar y atraer estas energías es necesario hablarle y darle la bienvenida a
nuestro lado y con nuestra familia, pues por un tiempo será parte de ella.
Al hacer esto establecemos una
especie de comunicación en la cual le pediremos que sea el puente para que todo aquello
que nuestras vidas necesiten llegue.
Esto no significa que será un
amuleto que nos cumplirá nuestros deseos, se convertirá en la conexión de nuestra casa
-y por lo tanto de quienes la habitan-, con el universo y el amor que se genera en todo el
mundo, lo cual nos debe inundar de una gran energía positiva la cual nos ayudara a tener
la fuerza para cumplir nuestros deseos.
La mayoría de los arbolitos, al
ser adornados, se les coloca en su punta una estrella o adorno. Es muy importante que al
colocar ésta procuremos que la punta natural del arbolito quede libre, que no sea
cubierta completamente, ya que esto podría impedir que reciba la energía, y por lo tanto
se empezaría a secar prematuramente y afectaría su recepción.
Los adornos elegidos para el
arbolito simbolizan todas aquellas cosas que a nuestra vida llegarán, así que al momento
de colocarlos es muy importante hacerlo con toda la familia, o al menos los más posibles.
Al ser colocados por cada uno,
son parte de los deseos de bienestar y felicidad para todos, lo cual hace que nuestros
deseos queden en el árbol y a través de él recorran el Universo.
Una de las tradiciones pasadas y
que se ha perdido un poco, pero que es muy importante, es la de colocar frutas naturales
en el arbolito. Estas frutas pueden ser manzanas, naranjas, peras, etcétera. No es
necesario un tipo en especial; pueden ser todas aquellas que sean nuestras preferidas.
Al colocarlas es importante
primero, programarlas con todos nuestros deseos de amor, pues al ponerlas en el arbolito
inmediatamente empezarán a recibir toda aquella energía que él reciba, pues toda esa,
es energía pura y positiva que transmitirá a las frutas.
Esto es con la finalidad de
comerlas la noche del 24 o la mañana del 25, ya que al hacerlo nos nutrirá con una
hermosa energía de amor que se convertirá en fuerza para cumplir nuestros deseos y
recibir el próximo año con una energía especial.
Es como si Dios y todos los
seres que se encuentran alrededor pusieran su amor y fuerza como regalo para nosotros.
Los foquitos navideños en el
árbol son también parte muy importante, ya que representan la luz y presencia de los
elementales de la Naturaleza. La variedad en colores simboliza cada uno de los 4 elementos
(agua, tierra, aire y fuego).
Los 4 elementos forman parte de
todo lo que nos rodea, incluso de nosotros mismos, por esto es necesario siempre estar en
pleno contacto consciente con ellos cada día, y en cada una de las tareas que realizamos.
Al estar presentes en nuestro árbol, estarán presentes en nuestra casa y en nuestra
vida.
La mayoría de las personas que
ponemos un árbol colocamos bajo él los regalos y lo hacemos quizás como algo
inconsciente, que siempre se hace, pero en realidad eso lleva más de fondo.
Al hacerlo, todos ellos son
bañados con la energía que constantemente genera el arbolito impregnándolos con toda el
amor que recibe, poniéndoles una luz especial a cada regalo que acompañará a la persona
por siempre. Por esto es necesario poner los regalos bajo el arbolito para que, aparte de
significar algo material, lleven también nuestro amor y el amor del Universo y sus
habitantes.
El árbol de Navidad también
actúa como purificador de nuestro hogar y de nosotros mismos. Depende de cómo nuestra
casa necesite, el arbolito emanará cada cierto tiempo energía de su propio ser, en forma
de olor, lo cual actúa como equilibrio para nuestro cuerpo, así como para nuestra casa.
Si se suscita alguna situación
tensa que pueda perjudicar el equilibrio y armonía del hogar, lo más seguro es que de
inmediato el árbol despedirá su agradable olor, y esto puede comprobarse fácilmente al
tenerlo en casa.
En verdad, estos hermosos
hermanos son seres que tienen una vida, y que al igual que nosotros fueron creados con una
misión que cumplir y aquellos arbolitos que fueron sembrados para la Navidad esperan con
gran alegría cumplir con la misión de darnos más amor, armonía y felicidad.
Es importante que sepamos que
ellos significan mucho más que un simple adorno de Navidad.
Flora Rocha |