El crecimiento constante de la
población humana mantiene una presión en aumento sobre los recursos del planeta. Cada
vez somos más y necesitamos más espacio y más comida, a la vez que producimos más
desechos y desperdicios.
Y en nuestra búsqueda de nuestro
justo sustento, trastrocamos el orden natural prevaleciente durante miles y cientos de
miles de años, provocando una cadena de eventos que van desde la variación del clima
hasta la extinción de especies y desaparición de ecosistemas completos.
La raza humana seguirá
creciendo. La tecnología seguirá avanzando. Sólo bajo la luz de estas dos realidades
podemos intentar exitosamente preservar la Naturaleza a largo plazo. La ciencia y el
desarrollo tecnológico no son nuestro enemigo. El hombre y la civilización tampoco.
Únicamente, la ignorancia.
Ningún lugar queda ya aislado.
Unidos todos, conscientes de la realidad particular de cada confín del Planeta, podremos
aunar esfuerzos, hacer escuchar nuestra voz y convertir en acciones concretas nuestras
necesidades de cambio.