ANTONIO CERRILLO, BARCELONA. -- Si tiene que calentar los alimentos en un
horno o en microondas, retire el envoltorio de plástico. Esa es la recomendación de los
expertos, para quienes el PVC flexible, el plástico transparente usado para envolver los
alimentos, sometido a altas temperaturas, puede liberar elevadas cantidades de sustancias
que pasan del envoltorio al contenido, lo que podría ser perjudicial para la salud.
Por ello, los expertos recuerdan que el policloruro de vinilo (PVC) no es
apto para ser utilizado en contacto directo con los alimentos cuando éstos se cocinan o
se calientan en un horno o en un microondas. La necesidad de prevenir los riesgos de lo
que los expertos denominan "migración de los plastificantes" es prácticamente
la única recomendación en la que están de acuerdo la totalidad de miembros del comité
de expertos encargado por el Ministerio de Medio Ambiente para estudiar y dictaminar sobre
los efectos que tienen sobre la salud los envases fabricados con PVC.
El referido trabajo ha concluido, sin embargo, en medio del desconcierto
provocado por el hecho de que cuatro de los 15 representantes institucionales que
participaron en su elaboración han abandonado el comité para expresar sus tesis
discrepantes.
En términos generales, los expertos sostienen que el PVC no tiene efectos
nocivos que requieran medidas drásticas para restringir el uso de este material. "No
hay razones para dar al PVC un tratamiento discriminatorio con respecto al de otros
materiales de envase" concluye el informe.
Todo ello lleva a la industria a considerar que el producto es inocuo.
Sobre sus efectos al ser sometido altas temperaturas, las conclusiones indican que el
trasvase de PVC a los alimentos dependerá del tipo de plastificante, de la temperatura
con la que se le caliente y del nivel de grasa de los alimentos envueltos. Jaume Mora,
portavoz del Foro Ibérico PVC, que actúa como "lobby" de los fabricantes de
este producto, afirma que la recomendación de no calentar en horno o microondas los
alimentos envueltos en PVC "es simplemente una medida típica de buenas prácticas en
la cocina.
Es como decir que las latas tampoco se deben usar en el microondas",
sin que ello justifique la discriminación de este material. Lo cierto es, sin embargo,
que los usuarios no pueden reconocer cuándo han comprado un producto con envoltorio de
PVC.
En este sentido, las conclusiones señalan que "los films de PVC de
uso doméstico deben etiquetarse" correctamente con indicación de la temperatura
máxima a la que pueden estar sometidos en contacto con alimentos grasos. En cambio, sí
se considera que pueden utilizarse "para tapar recipientes y para descongelar
alimentos en horno microondas". En ambos casos, el plástico cubre el recipiente sin
estar en contacto con el alimento y el tiempo de calentamiento en el microondas es muy
corto.
Jaume Mora negó, por otra parte, que este problema pueda darse en el caso
de los plásticos de PVC rígidos (botellas de aguas mineral, de aceite o vinagre), puesto
que "los aditivos utilizados en su fabricación están sujetos en la matriz del PVC,
por lo cual no migran" hacia el contenido alimentario. Por lo demás, en el resto de
sus consideraciones, los expertos que han ultimado el trabajo no ponen reparos o
restricciones al uso del PVC, en contra de las tesis de diversos grupos ecologistas, que
tradicionalmente han venido advirtiendo de los riesgos derivados del PVC en los procesos
de fabricación, durante su uso y en la incineración, una vez convertidos los envases en
residuos domésticos.
En concreto, en estos procesos, denuncian la emisión a la atmósfera de
dioxinas y furanos, productos organoclorados extremadamente tóxicos, algunos de los
cuales son cancerígenos y han sido relacionados con afecciones en los aparatos hormonal y
los sistemas reproductor e inmunológico.
En relación a los ensayos sobre cáncer en animales, el comité de
expertos pone de manifiesto que no existen diferencias, ni en la tasa de supervivencia ni
en los efectos cancerígenos, entre las ratas alimentadas con aceite de oliva y las que
ingirieron polvo de PVC en aceite de oliva. Sobre los riesgos de la incineración, se
indica que la tecnología actual permite el diseño y construcción de plantas que
permiten neutralizar y destruir hasta el 99 % de los gases contaminantes.
Jaume Mora subrayó que la existencia de nuevas normativas ambientales
garantiza este tratamiento correcto y unos niveles mínimos de emisión a la atmósfera. |