MADRID.- El 35% de los proyectos de edificación diseñan mal la
prevención de los ruidos, y las deficiencias aumentan al 55% cuando estos proyectos se
convierte en obras. Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio realizado por la
Asociación Española contra la Contaminación por el Ruido (AECOR), que exige al
Ministerio de Fomento que actualice la norma de edificación, desfasada desde que se
redactó hace 17 años.
Aunque las 2.500 viviendas analizadas están situadas en Madrid, los
portavoces de AECOR, que ha celebrado su primer Congreso Nacional sobre Ruido, creen que
sus conclusiones son extrapolables. El ruido domina el escenario público y privado.
Según la OCDE, el 74% de la población española está sometida a niveles
de ruido superiores a los 55 decibeles y un 23% soporta ruidos por encima de los 65, un
volumen que provoca insomnio y desequilibrios fisiológicos. Los expertos en ruido
consideran que esos datos reflejan la inadecuación de la normativa española al necesario
confort que demandan los ciudadanos.
La norma en vigor está basada en análisis de laboratorio y no prevé la
existencia de transmisiones laterales del ruido medidas in situ. En 124 de las casas
analizadas en el estudio se descubrió que contenían materiales aislantes inadecuados. El
presidente de AECOR, Manuel Margarida, aseguró que el Ministerio de Fomento dispone de
una actualización de la norma de edificación en la que se establecen exigencias de
aislamiento acústico diferenciadas para cada sector de la casa y para las fachadas.
Margarida exigió al ministro que acelere su entrada en vigor, cuya aplicación supondría
un sobrecosto de 1.600 pesetas por metro cuadrado. "Bajar los niveles de ruido no
requiere más que una mejor aplicación de los materiales", añadió.
Margarida hizo hincapié en la necesidad de que los establecimientos
públicos como hoteles, restaurantes ("es imposible mantener una conversación sin
gritar") y locales de ocio se doten de aislamientos acústicos especiales. Según las
conclusiones del congreso, la prevención no se alcanzará mientras las administraciones
públicas no armonicen la legislación con campañas de sensibilización ciudadana. AECOR
aboga por aumentar las zonas peatonales de los centros urbanos, que evita tanto la
contaminación acústica como la atmosférica; utilizar maquinaria de obras públicas que
emita poco ruido y la obligatoriedad de acompañar con estudios de impacto acústico la
planificación urbanística. |