Antoine de Saint-Exupéry

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Dar para recibir

Hemos dejado de dar. Si pretendo no darme más que a mí mismo, no recibo nada, puesto que no construyo nada con lo que soy y, por lo tanto, no soy nada.

Si luego vienen a exigirme que muera por unos intereses, me negaré a morir.

El interés me exige primero vivir. ¿Dónde está el impulso de amor que pagaría mi muerte? Se muere por una catedral, no por un montón de piedras. Se muere por un pueblo, no por una multitud. Se muere por amor al Hombre, que es la piedra angular de una comunidad. Se muere tan sólo por aquello que impulsa a vivir.

Nuestro vocabulario parecía casi intacto, pero nuestras palabras, vacías de sustancia real, nos conducían, al pretender utilizarlas, hacia contradicciones sin salida.

Quedábamos reducidos a cerrar los ojos frente a nuestros litigios.

Al no saber construir, nos veíamos obligados a dejar las piedras amontonadas en el campo y a hablar de la colectividad con prudencia, sin atrevernos a precisar de qué hablábamos, ya que en realidad no hablábamos de nada.

Colectividad es una palabra vacía de significado cuando esa colectividad no se vincula a otra cosa. Un conjunto no es un ser.

Antoine de Saint-Exupéry
de PILOTO DE GUERR

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