Antoine de Saint-Exupéry |
La madurez |
Eso es impresionante, la edad de un hombre. Resume toda su vida. La propia madurez se consigue lentamente. Ha sido edificada contra tantos obstáculos que se han vencido, contra tantas enfermedades graves que se han curado, contra tantas penas calmadas, contra tantas desesperaciones superadas, contra tantos riesgos cuya mayor parte han escapado a la conciencia. Está edificada a lo ancho de tantos deseos, de tantas esperanzas, de tantas quejas, de tanto olvido, de tanto amor. ¡Representa la edad de un hombre una tan bella carga de experiencias y de recuerdos! A pesar de las trampas, obstáculos y halagos, se ha de continuar, bien que mal, avanzando como un buen carricoche. Y mientras tanto, gracias a una obstinada convergencia de felices oportunidades, se llega hasta allí. Se tienen treinta y siete años y el buen carricoche, si Dios quiere, llevará más lejos aún su carga de recuerdos. Antoine de Saint-Exupéry |