Lengua y habla

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No sé si me entendés lo que te digo

© Carlos Alberto Estévez

¿Qué son, en comparación de las que podrías decir, las palabras
que hayas robado y que pudrirán tu lenguaje?
Antoine de Saint-Exupéry

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Me llena de vergüenza ajena cada vez que la escucho, y como durante la conversación con ciertas personas la frase del título se repite inmediatamente después de cada opinión o argumento, termino por sentir que mi propia autoestima ya va por el suelo, dado que mi interlocutor vive dudando de mi capacidad interpretativa.

No creo que él padezca una obsesión que lo hace pensar que no posee cualidades expresivas. Sin embargo, parece todo lo contrario, aunque su duda, formal y expresa, no sea más que una muletilla molesta, muy molesta. Es que no se puede disfrutar de una charla en la que nuestra amiga o amigo terminan cada una de sus retahílas así: "No sé si me entendés lo que te digo".

A veces uno entiende y otras no. Y eso puede ocurrir por diversas razones, pero sería mucho más sabio, prudente y agradable que mi amiga o mi amigo dejen que yo les avise si no han sido claros, o si yo no alcanzo a comprender lo que me dicen.

Al principio, una ironía

Hace algunos años, cuando comenzó a extenderse esta costumbre, no era una muletilla sino apenas una forma irónica de terminar con una afirmación. Por ejemplo: "En el momento en que el jefe pregunte quién está dispuesto a trabajar horas extra, yo estaré muy abstraído hablando por teléfono. No sé si me entendés". Esa última frase venía cargada con un tono picaresco y acompañada de una sonrisita mendicante de complicidad.

Pero pronto se fue desparramando hasta llegar a oídos de todas las personas carentes de vocabulario o incapaces de callar unos segundos. Ellas se aferraron a la tabla de salvación de una frase hecha que borra los silencios, tan benéficos cuando quedan bien puestos en el pentagrama de una charla que se ameniza por su musicalidad.

Entonces llega el momento en el que cualquiera puede verse sometido a una pesada tortura, sin poder decir: "Sí, quédate tranquilo que por ahora entiendo todo; ya te avisaré cuando no sepas expresarte con suficiente claridad. Por ahora lo haces con insuficiente habilidad".

A veces, da mucha pena comprobar que quienes deberían demostrar profesionalismo en el uso de la palabra perpetran con total impunidad este abuso culposo de una muletilla especialmente desagradable.

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Editada en Buenos Aires - Argentina