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Texto
periodístico publicado el día del accidente
El dirigible alemán Hindenburg quedó destruido hoy
por un incendio registrado cuando la aeronave aterrizaba en Nueva York, a las 7.30.
Treinta y seis pasajeros, 22 miembros de la tripulación y un empleado del servicio de
tierra han muerto en el accidente.
Se considera así que el transporte de pasajeros por
dirigibles del tipo zepelín ha recibido con este accidente un golpe de muerte.
Apenas apagadas las llamas y recogidos los
cadáveres, se han formado tres comisiones para investigar a fondo las causas que
determinaron el incendio del Hindenburg.
Tanto el director de dotaciones de los zepelines
como el responsable de la construcción de los dirigibles. Ludwig Durr, partieron de
inmediato desde Ludwigshafen hacia Nueva York, para ponerse al frente de la pesquisa.
Por su parte, la marina norteamericana y el
ministerio de Comercio han constituido otras dos comisiones con el mismo fin.
Todo indica, sin embargo, que las auténticas causas
de la tremenda catástrofe no llegarán a ser determinadas con total precisión.
Los restos del Hindenburg serán devueltos a
Alemania, para ser sometidos a exhaustivos análisis por parte de los especialistas.
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