Texto periodístico difundido ese día
La pequeña Louise Brown, nacida hoy en el hospital
Oldham, en Manchester, pesa 2,688 Kg y los médicos la han encontrado perfectamente
normal.
Sin embargo, la pequeña inglesa es hoy el bebé
más célebre del mundo, porque es el resultado de la fecundación in vitro de su madre.
Se trata, pues, del llamado primer "bebé de
probeta". La operación fue realizada por el biólogo británico Robert Edwards, de
52 años, y su compatriota, el cirujano Patrick Steptoe, de 65 años. |
Cuando Louise Brown nació, el 25
de julio de 1978, en Inglaterra, ella fue el primer bebé de probeta del mundo, el
resultado de un procedimiento ahora común llamado fertilización in vitro.
Considerado como un tratamiento
precursor de fertilidad hace veintiocho años, la fertilización in vitro (IVF,
por sus siglas en inglés) ha sido responsable del nacimiento de más de 114.000 bebés
solamente en Estados Unidos, según la Sociedad Estadounidense para la Medicina
Reproductiva.
"Es difícil mirar atrás y
recordar cuán sorprendente y emocionante fue el hecho de que seres humanos pudieran ser
formados fuera del cuerpo", dijo a Arthur Caplan, un especialista de bioética.
"Al principio, la comunidad
médica general estaba un poco insegura y escéptica sobre lo que este procedimiento
significaba y su viabilidad", explicó la doctora Sandra Ann Carson, de la Sociedad
Estadounidense para la Medicina Reproductiva.
Inicialmente, el procedimiento
ofreció una probabilidad de 3% a 6% de embarazo, pero los avances médicos y
tecnológicos han aumentado la cifra a casi 23%, según esta institución.
Los embriones múltiples se
plantan en el útero para aumentar las probabilidades de que uno de éstos dé como
resultado el embarazo. Así, el número de gemelos, de trillizos y de otros nacimientos
múltiples han aumentado. La estadística de nacimientos por fertilización in vitro
muestra que el 24% son gemelos y el cinco por ciento son trillizos o más.
Los estudios también han
demostrado que los bebés de probeta tienen un riesgo más alto de presentar defectos de
nacimiento y bajo peso. El precio es otro obstáculo. La fertilización in vitro
es raramente cubierta por un seguro médico. Aún así, muchas parejas estériles están
dispuestas a asumir el riesgo.
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