
El Palacio de las Naciones, sede de la
Exposición Universal de París
|
PARÍS, abril de 1900.- La Exposición Universal ha
sido inaugurada en esta capital. Tratando de ser fieles a las "Actas Orgánicas de la
Exposición", redactadas en 1896, sus organizadores pretenden que esta muestra
gigantesca ponga de relieve ante el mundo "el fin de un siglo de prodigioso avance
científico y económico", pero que se constituya también en "el umbral de una
era cuya grandeza profetizan los sabios y filósofos, cuyas realidades sobrepasarán sin
duda los sueños de nuestra imaginación".
Con un generoso presupuesto, que asciende a 120
millones de francos (la exposición de 1855 costó 11 millones), la "niña
bonita" de este año es la electricidad, que permite la existencia de un palacio
monumental con doce mil lamparillas encendidas, así como la magia de otras instalaciones:
la reproducción del Transiberiano o el Mareorama, que ofrecen el viaje Moscú-Pekín o un
crucero por el Mediterráneo; el Cineorama, con diez proyectores simultáneos; la
proyección en pantalla gigante (25x20 m) de los filmes de Louis Lumière, etc.
Englobando todo un barrio, de la Concorde a
los Campos de Marte, la Exposición forma un extraordinario conjunto arquitectónico que
incluye el puente Alexandre III, el Petit y el Grand Palais: palacios recargados de
volutas y estatuas, pabellones extranjeros (entre los que sobresale el de Finlandia) han
creado una ciudad dentro de la ciudad, reflejando el eclecticismo de una arquitectura
variadísima. |