Nota de Tapa |
Del otro lado, un ser humano Pocas aplicaciones de la informática tienen tantas posibilidades de enriquecer la tarea escolar y de convertirse en una verdadera herramienta educativa como las que incluyen la comunicación. Últimamente se han desarrollado muy buenos paquetes de software llamado educativo. Las empresas que los producen han llegado de un modo u otro a difundir sus bondades y no les ha costado demasiado fascinar a muchos asistentes a las demostraciones. Sorprende, sin duda, la facilidad y hasta la belleza con que se puede ver germinar una semilla, comprender cómo se produce un eclipse de Sol o asistir a cualquier otro fenómeno de la Naturaleza o de la ciencia. Debe reconocerse también que en los mejores de esos sistemas los chicos no están en actitud pasiva, sino que interactúan y aprenden. Interactúan con el propio sistema informático, porque toman decisiones manejando el mouse o el teclado ante enigmas y alternativas que, indefectiblemente, tienen un límite, como que forman parte de lo que ha sido previsto por los diseñadores y programadores. Aprenden los ítems que se incluyen en la currícula escolar del nivel que cursan, y lo hacen tal vez con mayor facilidad y seguramente mejor motivados, siempre y cuando el maestro no ceda ante la PC su puesto de preeminencia. Aplaudimos el llamado "software educativo", si ha sido concebido de tal modo que no se parezca en su mecanismo a esos juegos cibernéticos cuyas claves de triunfo los chicos descubren en el segundo o tercer intento (si no en el primero) y ya quieren conseguir otro porque éste los aburre. Lo aplaudimos si permite que el alumno conduzca la simulación de un hecho natural o científico y, guiado por el docente, llegue a una conclusión o aprendizaje. Un desafío diferente, mucho más amplio y ambicioso -y también más complicado y difícil desde el punto de vista de la educación-, es aplicar en la escuela un proyecto informático basado en la comunicación. En este caso, los chicos no interactúan con el sofware; éste es, simplemente, un instrumento que pronto queda en segundo plano. La interacción se vive entre personas, entre docentes y alumnos, docentes y padres, padres e hijos. Todas las combinaciones son posibles. Puede darse una comunicación bipersonal o grupal. Y en esa auténtica comunidad virtual, que no se construye solamente instalando módems y líneas telefónicas (mero soporte), sino con aquilatada experiencia y fino arte de educadores, también tienen cabida personajes que no pertenezcan al reducido ámbito de la escuela pero que ésta, asumida su más aconsejable estrategia de apertura al mundo exterior, les dé su bienvenida para que aporten vivencias positivas que realimentan la vida. La diferencia esencial está a la vista. Sin abandonar la enseñanza y el aprendizaje sistemático, sino ampliando al máximo los horizontes de cualquier trabajo de búsqueda e investigación, un proyecto comunicacional inteligente les presta a las aplicaciones informáticas la humanidad que les falta, porque a través de la PC los chicos se encuentran siempre con otro ser humano, en tiempo real o diferido, respondiendo a las inquietudes y estimulando el interés; y por eso puede superar con facilidad la barrera de lo instructivo y convertirse en una actividad altamente formativa. Las buenas experiencias escolares en proyectos comunicacionales han dado pie al desarrollo de aprendizajes sistemáticos sustentados en planificaciones sólidas; pero han demostrado, además, una ilimitada riqueza frente a la posibilidad invalorable de conocer a más y más gente, o de conocer mejor a las personas que uno tiene cerca, confrontar los propios pensamientos y experiencias con los de los demás, descubrir y respetar, aun en el disenso, nuevos puntos de vista y, por sobre todo, han facilitado el avance simultáneo y equilibrado en la maduración intelectual y en la afectiva. Una experiencia de vida enseña más que una lección memorizada mil veces. En definitiva, vuelve a quedar en primer término lo trascendente: el ser humano aprendiendo a dialogar y a transmitir experiencias y saberes, pero también opiniones, pensamientos, vivencias, afectos. La herramienta, entretanto, en su lugar. La informática al servicio de mujeres y hombres, esperando que éstos la manejen. Y los chicos no sólo toman decisiones haciendo "clic" con el mouse, sino transmitiendo interrogantes o respuestas, conclusiones, investigaciones, ideas y sentimientos a través de la lectura y de la escritura, que cada vez se les hace menos dura, más espontánea, tan natural como necesaria; como hablar, como cualquier acto de sus días. |