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Estudiante de una escuela de Bellas Artes de
Mandalay tañe el arpa

Los Mon reviven la
historia de su raza en
bailes y canciones
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Los birmanos son famosos por su alegría, sus
vistosos trajes, su hospitalidad y su afición a las fiestas. El territorio que circunda
la planicie central del país es un hervidero de razas, cada una con su lengua, su música
y sus recuerdos de antiguas civilizaciones.
En las colinas de Birmania, lejos de las doradas
pagodas y el bullicio urbano de Rangún y Mandalay, viven varios pueblos cuyos orígenes
se pierden en la remota y desconocida historia del sudeste de Asia.
Entre los más apuestos están los Naga, de
carácter belicoso pero que en tiempos de paz se muestran alegres y despreocupados,
aficionados a las fiestas y a las danzas rituales.
Muchas de estas tribus emigraron del norte en los
años correspondientes a nuestra Edad Media, o anteriormente, hostigados por la expansión
china.
Esta fue la suerte de los Shan, que, como los
propios birmanos, constituyen un pueblo feliz y amante de los placeres. Casi todos ellos
habitan la región noreste de Birmania que se conoce como los Estados Shan o Alta
Birmania.
Las colinas de Shan albergan a muchas otras tribus,
como por ejemplo, los Kayah, buenos y tenaces labradores; los agraciados Padaung, cuyas
mujeres se alargan el cuello mediante numerosos anillos de bronce superpuestos; y los Wa,
que se han hecho famosos como cazadores de cabezas. Los Ekaw son buenos canteros.
En esta región viven también los vigorosos Yimbaw,
que construyen sus hogares cerca de la jungla; de las colinas del norte procede un pueblo
al que se da comúnmente el nombre de Kachin.
Entre las ciento treinta razas diferentes está la
de Arakán, que habita la costa occidental, y que aún conserva el recuerdo del reino de
Mrauk-U, potencia marítima de la Edad Media.
Al sur y al sudeste se encuentran los Karen y los
Mon, ambos pueblos cristianos. Los Mon fueron los grandes pedagogos del sudeste de Asia,
enseñaron la arquitectura y el budismo a los tailandeses, a los kmer de Angkor y a los
birmanos. Con su cultura, su habilidad manual y su amor al trabajo ayudaron a sus
conquistadores, los birmanos, a edificar hace mil años la magnífica ciudad de Pagan,
cuyas ruinas rivalizan con las de Angkor..
Stewart Wavell
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