Sorpresas

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Una estatua colosal en la isla de color de rosa

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Helios, dios del Sol

  Rodas es una isla de color de rosa. Y de este color le viene el nombre. Algunos siglos antes de Jesucristo, había sido un reino floreciente, con mucho comercio marítimo.

Uno de los soberanos de Rodas mandó construir una estatua colosal de Helios, dios del Sol, que es mitológicamente una de las manifestaciones de Apolo. Y la estatua fue colocada a la entrada del puerto, con los pies apoyados sobre dos bloques de piedra, lo suficientemente separados para que los navíos entraran en el puerto por entre las piernas del dios.

Se tienen pocos datos concretos de esta maravilla. Parece que su altura fue de unos cuarenta metros, y que había costado una fortuna.

Duró poco tiempo. Medio siglo después de construida, el año 222 antes de Jesucristo, un temblor de tierra la derrumbó. Pero caída y todo seguía siendo el orgullo de la ciudad y la admiraciónd e los forasteros. Plinio, que la vio, ya derruida, dice que cada uno de los dedos tenía el tamaño normal de un hombre.

Se sabe que el califa Omar, después de someter la isla, en el año 672, vendió la estatua del coloso a unos comerciantes judíos. Y que la transportaron, a trozos, en un millar de camellos.

Con la salida de aquella caravana de camellos se pierde el rastro de la estatua, de la que nunca se ha vuelto a saber nada más.

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Editada en Buenos Aires - Argentina