Cuando miramos todos los grandes desastres ya sean naturales o provocados
por la mano del hombre, siempre terminamos contando víctimas, muertos, heridos, hogares
destruidos, familias desmembradas, etc. y como siempre, seguro que los medios sacarán
provecho haciendo mil conjeturas, buscando culpas y mostrando todo lo que no se hizo para
evitar la tragedia.
El 11 de setiembre del 2001 la humanidad recibió un duro golpe
emocional: el atentado a las torres gemelas.
Pero ya pasado un tiempo se me ocurre una pregunta mordaz: ¿Por
qué no hubo más muertos cuando se calcula que en el momento del primer impacto había
más de 20.000 personas en los edificios?
Basta leer las declaraciones de los sobrevivientes, el comentario
común es que tardaron entre 20 a 35 minutos en bajar de las torres desde el momento que
se dio la orden de evacuar.
Y ahora lo importante, no se conocen casos de atropellos,
caídas, aplastamiento entre unos y otros, en el peor de los casos varias personas se
arrojaron desde las ventanas y otras quedaron en los pisos altos aislados por el fuego y
sin poder bajar por las escaleras.
La mayoría alcanzó las salidas entre el primer choque y los
derrumbes.
¿Cómo pudo salvarse tanta gente?
La respuesta es sencilla, las grandes ciudades Americanas fueron
grandes urbes construidas en principio en madera, lo que dio pie a innumerables desastres
sufriendo muchas muertes y heridos. Famosos incendios como el de la ciudad de Boston
obligaron a asumir una cultura de prevención en las construcciones y además aprendiendo
de errores, se racionalizaron métodos y normas para planificar futuros desastres.
Es así como se crearon cuerpos especiales de socorro, primeros
auxilios, paramédicos, bomberos estructurales con elementos para combate de incendios en
edificios de gran altura, etc.
Una de las acciones más comunes de ver en un viaje por ese país
es que en cualquier momento ya sea un hotel, restaurante, o algún lugar publico, se
escuche una alarma y se pida evacuar el lugar.
Si hacemos memoria, en muchas películas hemos visto estos casos
y en qué forma rápida y ordenada evacuan, a veces sin ninguna otra razón que hacer una
práctica o entrenamiento ("Un detective en el Jardín de Infantes", con Arnold
Shwrarzeneger en donde se da una alarma de incendio y los niños salen ordenadamente por
los laterales de los pasillos seguidos por su maestra y se reúnen fuera en un punto para
ser contados).
En especial en los edificios de altura, en oficinas públicas y
escuelas se realizan reuniones y prácticas dos o tres veces al año en donde se
determinan los grupos a evacuar, se definen roles, se asignan responsabilidades y se
elaboran y mejoran planes para la evacuación y colaboración con los profesionales de
emergencias, al mismo tiempo se colocan señales claras, planos de situación y
direccionamiento, se hace reconocer además todos los medios para detectar y combatir
incendios, atender urgencias derivadas de emergencias y catástrofes,
Una vez obtenido el resultado satisfactorio de estas prácticas,
se realiza un simulacro sin previo aviso para determinar el grado de respuesta de la
población, luego se evalúan los resultados y se ajusta El Plan en consecuencia para el
futuro.
EL RESULTADO: las personas aprenden a actuar ante una situación
de riesgo, mantienen la calma, obran en concordancia con lo aprendido y ensayado
resultando una evacuación en orden y efectiva salvándose de esta manera muchas vidas y
evitando muchos heridos; incluso se han dado casos de personas discapacitadas que fueron
rescatadas en forma segura de edificios en llamas y no sólo por los bomberos sino
ayudados por la misma gente al evacuar.
¿Para qué todo este preámbulo? Les propongo un ejercicio de
imaginación.
Supongamos que estamos en un edificio de 30 pisos en el centro de
Bs. As. Un pequeño incendio o una amenaza de bomba sucede mientras estamos en una
reunión de negocios o en una de amigos, ¿pueden imaginar lo que pasaría?
Primero ¿quién daría la alarma? ¿hay alarma? seguro que nos
enteramos por los gritos de los vecinos y...¿hasta qué piso llegan las escaleras de los
bomberos ? y la más altas ¿pueden pasar por las ANGOSTAS CALLES del centro ? si es un
incendio y esté en el mismo piso ¿sabe dónde hay un matafuegos y si hay, ¿sabe cómo
usarlo? ¿cuánto tardaría en bajar por las escaleras en la oscuridad (lo más común en
caso de incendio)?
Todas estas preguntas se contestan fácilmente si todos tomamos
conciencia de los riesgos a los que estamos expuestos ante desastres de esta magnitud y de
cómo llevar a cabo la evacuación de un recinto o edificio.
Lo que se requiere es voluntad para participar en la
implementación de Planes de Emergencia y Evacuación, fundamentalmente practicar y
aprender en forma permanente. Nadie desea pasar por una situación de este tipo, pero ante
lo inevitable, sólo la prevención minimiza riesgos y daños mayores. |