| Casco
de oro encontrado en las excavaciones de Ur. Empleado en las ceremonias, demuestra
el alto nivel de la artesanía sumeria del 3000 aC |
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La orfebrería del oro en
Egipto y otros avances
Hacia el 3000 aC se
construyen en Uruk, la ciudad más antigua del imperio sumerio, situada al sur de
Mesopotamia, edificios de grandes proporciones con adobe y también con ladrillos cocidos.
Además se
emplea el arco en la construcción.
En
Mesopotamia se inventa el bronce, y se generaliza en Egipto y Mesopotamia el empleo del
vidrio.
En el
Oriente Medio se inicia el empleo del torno.
Los
constructores egipcios emplean la plomada para determinar la vertical.
En China y
Sumeria se conoce ya el elemento antimonio.
La
orfebrería del oro vive en Egipto su primera época de florecimiento (ver imagen). Los
artesanos dominan las técnicas de batido, forjado, soldado y corte de este metal
precioso. |
El bronce, una nueva aleación
Los sumerios
descubren en Mesopotamia, entre el año 3000 y el 2901 aC, la técnica de la fabricación
del bronce.
No se trata de un metal
natural, sino una aleación, compuesta por un 75 a un 95% de cobre y un 5 a un 25% de
estaño.
La técnica de la fusión del
bronce supone el dominio de la fusión de los metales, conocida en la tierra del Tigris y
el Éufrates desde hace milenios. Para llevarla a cabo se emplean hornos especiales
fabricados con este fin, cuyas dimensiones internas son de aproximadamente 2 x 2 m y cuya
altura alcanza los 4 m. En las paredes hay dispuestos varios tubos
ramificados.
Los sumerios llaman
"zabar" (que se escribe como UD-KABAR) a esta nueva aleación, mientras que
designan al cobre con el nombre de "urudur". Las diversas proporciones de
estaño de los bronces los hacen adecuados para las más diversas aplicaciones: el bronce
que contiene un 5 por ciento de estaño es blanco y puede trabajarse en frío. El que
contiene un 10 por ciento es muy adecuado para la fabricación de herramientas. Cuando la
proporción de cinc es del 15 por ciento o más, el bronce se vuelve duro, convirtiéndose
en un material adecuado para la fundición de figuras.
Al
contrario de lo que sucede cuando se utiliza cobre puro, el bronce presenta la ventaja de
que durante el vertido fluye con mayor velocidad, reflejando también las esquinas y los
cantos, gracias a lo cual la superficie del objeto resulta más lisa.
Poco
después del descubrimiento de esta aleación, los sumerios alcanzan un gran arte en la
fabricación de estatuas de bronce.
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