Yo leo, pienso, imagino, escribo y publico

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Las cinco preguntas
que nunca me hicieron

© Carlos Alberto Estévez

Naturalmente, como esta revista digital extiende sus brazos para unir no sólo a las escuelas de la Argentina sino para enlazarse con muchísimas de otras naciones, la comunidad educativa que puede interactuar es, felizmente, muy amplia.

Todos estamos de acuerdo en que, si representáramos gráficamente a esa comunidad, dibujaríamos en el centro a los chicos.

Con estos dos conceptos quiero decir que este ambicioso propósito de "escribir - publicar - comunicarse" está  pensado esencialmente -como todos los proyectos educativos- para los alumnos.

Queremos que, además de nosotros, sean ellos los que escriban, publiquen y se comuniquen.

Esta revista digital, valiosa herramienta educativa y didáctica, es un medio prodigiosamente útil para este fin, avanzado generador de oportunidades, ya que pone en nuestras manos, si lo tomamos, una posibilidad inigualable de interactuar.

Cuando yo intentaba aprender a redactar en la escuela primaria y en la secundaria:

- ¿Para quién escribía? Lo hacía para mí y para el maestro o profesor que calificaría mi trabajo. O, tal vez, sólo para él.

- ¿Por qué‚ escribía? Porque había que hacerlo.

- ¿En qué pensaba cuando escribía? En la nota que iba a merecer.

- ¿Cuándo escribía? Cuando el docente lo ordenaba.

- ¿Sobre qué escribía? Sobre el tema que se me imponía.

Cinco preguntas que ahora me respondo, pero que nunca, jamás me hicieron. Cinco respuestas negativas para un presupuesto aprendizaje, postergado hasta que descubrí otros horizontes posibles, mucho más amplios.

Los tiempos y las metodologías evolucionaron y mejoraron mucho, ¡por suerte!, y el maestro de hoy, gestor insustituible del "acto educativo", tiene al alcance de su capacidad pedagógica poderosos recursos: entre otros, esta revista digital que lo acompaña y le tiende una mano para ayudarlo a encontrar los incentivos adecuados.

Si la aprovechamos, puede permitirnos lograr que cada uno de nuestros alumnos encuentre por sí mismo las mejores respuestas a estas cinco preguntas.

Yo les propongo a los maestros que se las formulen a los chicos. Que cada uno responda por escrito, hoy o mañana, y luego tendrán una de las bases de datos fundamentales para evaluar lo siguiente:

- ¿Cuántos de mis alumnos quieren escribir?

- ¿Conozco las razones por las que algunos (o muchos) de mis alumnos no quieren, no se animan o le temen a la escritura?

- ¿Conocen mis chicos, por haber "vivido" su propia experiencia, la importancia del lenguaje escrito como medio de expresión?

- ¿Siempre que escriben están condicionados por la perspectiva de la calificación?

- ¿Saben y pueden expresar sus ideas, sus deseos, sus sentimientos, sus observaciones, sus inquietudes?

- ¿Tuvieron ya la oportunidad de que alguien les ayude a descubrir qué les interesa, qué desean, qué sienten, qué
observan, qué los inquieta?

- ¿Disponen de los estímulos adecuados?

Me pregunto si muchos de los modos de expresión que hoy adoptan algunos adolescentes y jóvenes, y que consideramos modos indeseables, inadecuados, no tendrán como uno de sus motivos el no haber podido encauzar a tiempo, a través de las vías naturales, esa necesidad de manifestarse, esa urgencia por "decirle algo al otro", que es al fin de cuentas una condición de
equilibrio para todo ser humano: la comunicación.


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Editada en Buenos Aires - Argentina